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Tranquilidad en tiempos de ansiedad

Un hombre nunca debe olvidar su pasado con todas las experiencias, sean buenas o no. Tal vez, es por eso que me dediqué a la fotografía al principio. Porque la fotografía actúa principalmente como soporte para la memoria. Las imágenes son símbolos de experiencias pasadas. Personalmente los considero símbolos de las ideas en mi mente […]

Un hombre nunca debe olvidar su pasado con todas las experiencias, sean buenas o no. Tal vez, es por eso que me dediqué a la fotografía al principio. Porque la fotografía actúa principalmente como soporte para la memoria. Las imágenes son símbolos de experiencias pasadas. Personalmente los considero símbolos de las ideas en mi mente y de las emociones en mi corazón. Me ayudan a recordar y me enseñan nuevas formas de pensar y sentir. En un mundo que devora millones de fotos cada día sin cuestionar su razón o significado, trato de centrarme en la pregunta «por qué» y no «con qué». En la actualidad, la fotografía se ha convertido en una especie de terapia para mí, como lo demuestran mis enfoques fotográficos a lo largo de 2019.

Bajo el título «Desafío 365» tomé fotos diariamente tratando de superar el período de sequía creativa. Pero, había otra razón más profunda e importante, es decir, para calmar la confusión en mi mente causada por ataques de pánico repetidos y un miedo intenso constantemente reprimido.

MIEDO A LA MUERTE – de mí mismo y de mis seres queridos. Miedo – este sentimiento subconsciente se ha convertido ligeramente en una ansiedad paralizante. Cualquier noticia relacionada con la muerte de alguien, sean conocidos o desconocidos, me desestabiliza. En consecuencia, evito ver demasiada televisión o navegar por Internet. Un dolor de cabeza o un dolor en la espalda me hace pensar que podría sufrir de alguna enfermedad incurable. Paradójicamente, aún no he dejado de ver películas de terror. Este proyecto muestra mi lucha diaria con este miedo. Al principio traté de convertir la creación en mera observación. No analizo mis fotografías demasiado. He tratado de renunciar al control, olvidarme de mí y dejar que el sujeto hable directamente al espectador. Permito que ocurra el» accidente». A través de mis fotografías me he esforzado por expresar un estado mental pacífico en oposición a mi ansiedad interior. También he optado por el blanco y negro cuando me di cuenta, hacia el final del proyecto, de que la «sombra»/»miedo» parecía más adecuada, ya que creaba el contraste que necesitaba para ver la luz. Tengo que entenderlo, para aceptarlo. Ni negarlo ni reprimirlo. No importa cuán fuertemente desafíe a la oscuridad, ya que cada luz arroja una sombra y cuanto más me acerque a la luz, más oscura se volverá la sombra. En este contexto, «dejar de luchar» no significa ceder a ella, sino integrarla. Para disfrutar de libertad de movimiento y superar las barreras psicológicas que trae la tecnología, como qué cámara debo usar, dsrl o mirrorless, qué lente, solo tengo una de 35 mm y podría usar una de 50 mm, no tengo dinero para comprar lentes de 24 mm, me gustaría 85 mm, esta cámara acaba de salir al mercado, ahorrar dinero, comprarla y comenzar el proyecto después, blahblah…So He elegido usar mi teléfono de 700 lei. Más que a menudo, la falta de algo y de una voluntad fuerte son nuestras mejores armas para lograr el éxito. Al final del proyecto hice una rigurosa selección de las fotografías que se incorporarán a un álbum futuro.

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